Los viejos desechables

En junio de 1979 –plena dictadura financiero militar– comencé a escribir en el diario “La Tercera”, que entonces se leía hasta en los regimientos.

Feliz de pelear en tan popular trinchera, el primer disparo fue hacia algo más allá de economistas y generales: la vejez.

Casualmente, ese simple artículo, reporteado a pie, encabeza el libro “¿Que te pasó Pablo?” aparecido en 1981 y que va en su 17ª edición.

Las vueltas de la vida; recién ahora, a casi cuarenta años de su aparición, he venido a entender que no es sobre un vidriero frisando los ochenta, sino sobre un escribidor en las mismas. Dice así:

Don Héctor Pazta Toledo es un vidriero de 82 años que desde el 14 de junio vive en medio de la calle, frente a su casa de 40 años, en un pasaje en Mapocho 2220, entre Cumming y Brasil.

Lo echaron.

Cuando Violeta Feliú me lo contó, no pude creer que en la capital de una nación civilizada, habiendo tanto organismo de servicio público, pudiera ocurrir algo así. Pero fui anoche a verificarlo y desde Mapocho cualquiera puede ver la ruma de muebles a la intemperie.

Para defenderse de la helada, puso una plancha de madera terciada sobre su catre.

Tiene bronquitis y se le hinchó la hernia.

A su cuñada, una señora ciega de 79 años, le dio un ataque mientras les empujaban sus bienes hacia afuera. Se la llevaron al hospital, pero esa misma tarde una ambulancia la depositó de vuelta. No podían hospitalizarla por ahora.

Lo acompaña su mujer, Eliana Guzmán Lagos, quien recoge fruta en la Vega –“la frutita podrida algo se aprovecha”– y suele vender cachureos en el Mercado Persa.

También un niño de 11 años, tapado con otra lápida de madera terciada, y un perro de raza indefinida que se echa sobre la cama para darle su calor al viejo.

Esperan.

La casa donde habitaban hasta hace 10 días forma parte de un cité de adobe que, parece, demolerán para construir edificios.

Los han amenazado con llevárselos en camión a una mejora sin agua ni letrina en los extramuros de la ciudad, demasiado lejos de su fuente de sustento.

Ciertamente sería loable ayudarlos, pero aún cuando a ellos les solucionemos su drama, queda siempre la duda. ¿Por qué se trata así a la gente de edad? ¿Acaso consideramos a los ancianos como envases desechables?

En los países asiáticos, como Japón o Tailandia, la ancianidad es profundamente respetada, y a medida que alguien avanza por los años aumenta su estima. En occidente, en cambio, en aras del consumo se valora y adora lo nuevo; la publicidad siempre exalta la juventud y se padece una presión sicológica para adoptar sus gustos, musicales y estilos.

El resultado es que en lugar de una creciente paz interior, con la edad cunde la sensación de sobrar.

Se llega, entonces, a que los jubilados sean “cargas”; a que se discurren toda suerte de artimañas para mermarles sus ingresos; a que las casas se construyan cada vez más estrechas, sin dejar espacio para albergar a los abuelos y a que las generaciones menores desprecien a los mayores.

Un estudio llamado “La Vejez Marginada”, recién publicado por el Instituto de Sociología de la Universidad Católica, revela que los mayores de 65 años constituyen el grupo humano más postergado de nuestra sociedad.

Se plantea el absurdo de que mientras la ciencia prolonga la vida, aquel periodo ganado a la muerte es en nuestro medio una etapa de privación, soledad y angustia.

“No me respetan”, “el mundo es de los jóvenes”, son las frases recurrentes en labios del anciano; pues el miedo, la sensación de rechazo y la percepción de marginalidad social es cosa viva a la tercera edad.

Así cada uno de nosotros o bien muere antes o bien recibe ese trato de objeto desechable que está padeciendo don Héctor en plena calle.

Humedales: destinos turísticos sustentables

Los humedales son ecosistemas frágiles que albergan una extraordinaria diversidad vegetal y animal, constituyendo reservas naturales de especies que sobreviven gracias a su existencia.

Por otro lado, ellos son indispensables dados los numerosos beneficios o servicios ecosistémicos que brindan a la humanidad, como suministro de agua dulce, alimentos, materiales diversos, control de inundaciones, recarga de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático.

Su enorme importancia y fragilidad motivó la convención internacional de Ramsar que entró en vigencia en 1975, que tiene por finalidad proteger estos ambientes y propiciar su uso racional.

Conforme a esta Convención, un humedal es una zona de la superficie terrestre que está temporal o permanentemente inundada, regulada por factores climáticos y en constante interrelación con los seres vivos que la habitan.

En nuestra región, y especialmente en Chiloé y Maullín, encontramos numerosos humedales, especialmente en zonas costeras planas e inundadas en forma cíclica o permanente.

Como una manera de contribuir a su conocimiento, conservación y puesta en valor para el turismo sustentable, CORFO ha apoyado 2 proyectos basadas en los humedales de esas dos importantes zonas de la región.

Lo ha hecho considerando también que la protección permite que la riqueza e importancia de estas zonas pueda ser mostrada a turistas de naturaleza, usualmente de larga distancia, que alcanzan alta satisfacción por la experiencia de observar especies únicas de estos ecosistemas, y muy particularmente por la diversidad de aves que es habitual en ellos.

Tanto la protección, como el desarrollo de un turismo sustentable, requieren que se desarrolle conocimiento científico que haga posible establecer un catastro de las especies del ecosistema, así como la identificación de los principales procesos vinculados a flujo de energía y nutrientes.

Su éxito descansa en la seriedad y profundidad de este esfuerzo, que como CORFO, nos sentimos honrados en impulsar.


Cancha pareja
desde el comienzo

Una de las muchas cuentas públicas participativas que por estos días desarrollan los jardines infantiles Junji en la Región de Los Lagos permitía conocer de voz de la comunidad de padres y dirigencia de juntas de vecinos cuánto se avanza participativamente en la primera infancia. El avance de la Reforma Educacional en todos sus niveles da muestra de logros concretos, desde la Educación Parvularia hasta la gratuidad en la educación superior que ya alcanza a los 11 mil estudiantes favorecidos en esta región.

Siendo los niños y niñas sujetos de derecho, la conversación entre institucionalidad y sociedad civil ya no pasa por medir sólo cuantitativamente y cualitativamente la infraestructura. Hoy, la rendición de cuentas incorpora el "nosotros", focalizados en la preocupación por la calidad desde la cuna, con la formación continúa de las unidades educativas, en el fortalecimiento de la construcción de aprendizajes significativos para el desarrollo integral de los niños y niñas.

El trabajo en la educación inicial se centra en el desarrollo de la creatividad, la exploración, en el descubrimiento de las habilidades y fortalezas propias, la capacitación permanente de las profesionales y técnicos para la entrega de una educación de calidad. Ello sumado a las redes de apoyo que reflejan el reconocimiento de que participativamente se consolida lo colectivo, lo público, lo que nos pertenece y nos enorgullece.

Bien por los equipos que a través de este ejercicio fortalecen el vínculo de sus jardines y la comunidad y la oportunidad para seguir entregando certezas: entre 2014 y 2018, la Junji pasará de tener de 14 jardines y salas cuna a un total de 48 en la Región, y en el caso de la Fundación Integra, de 80 proyectos iniciales subiremos a 110. Hace un par de semanas, en dos días inauguramos junto a autoridades nacionales y locales 5 nuevos de estos centros en Puerto Montt.

Estos números, con historias y rostros locales fueron destacados también en el Seminario que desde la Seremi de Gobierno hicimos en conjunto con el Consejo Nacional de Infancia. Conociendo experiencias territoriales, la ejecución del Encuentro "Yo Opino es mi derecho", entre otras muchas iniciativas de propósito común, también pudimos dimensionar que las Oficinas de Protección de la Infancia, OPD comunales, subieron de 6 a 16 en el Gobierno de la Presidenta Bachelet, robusteciendo una institucionalidad que está llamada a responder a las exigencias de un país que se ha propuesto garantizar los derechos y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes en una "cancha más pareja".